Friday, September 28, 2007

Cuando los papás y las mamás se quieren

Qué risa ver a padres en apuros cuando les tienen que explicar a sus hijos de dónde vienen los niños y cómo demonios ha llegado la semillita de papá a la tripa de mamá. Menos risa da cuando algún niño puñetero te pilla a ti por banda y quiere que le expliques algo que acaba de oír en la tele.

A mí me pasó hace poco con un primo de 11 años que oyó en la tele la expresión "coitus interruptus". También estaban su madre, mi madre y mi hermano, pero el crío no tuvo mejor idea que girarse hacia mí y preguntar. Yo contesté con aplomo: "Pues mira, es una palabreja que viene del latín y que se estudia en Derecho. Ya sabes, algo relacionado con una ley o algo así". Y me quedé tan ancha.

Pero la madre, que no quiere mentirle al niño pero tampoco darle una revista para que se haga una idea, le dijo: "Es una cosa de cuando los papás y las mamás se quieren".

Yo hubiera preferido la solución A, es decir, salirme por la tangente y que se entere fuera de casa, como hemos hecho todos, digo yo. A fin de cuentas, lo de "quererse" es bastante cuestionable.

Thursday, September 20, 2007

Es increíble la de salidos que hay sueltos

Ahora que mi compañera de blog ha escrito sobre un violador, me he acordado de una entrada que tenía yo pensada desde hace tiempo, y es esta: sin llegar a ser delincuentes en toda regla, es increíble la de salidos que hay sueltos. Ya lo dijo PePi, que el otro día rompió tabúes en su telediario al soltar un reportaje sobre un asunto que está ahí, que todo el mundo conoce, pero que nunca sale en los medios: los viejos que se frotan con la gente en el metro.

Si aún dudáis de la cantidad de salidos y de aspirantes a agresores sexuales que hay en nuestras calles, os contaré una conversación que tuve este verano con tres compañeros. Éramos tres chicas y un chico: Viajera, Becaria, Gordo y yo misma.

Viajera empezó: "Una vez tuve que ir andando a la estación de autobuses de mi ciudad. Noté que había un fulano con gabardina que me seguía y me acojoné. Pero más me acojoné cuando un coche se paró a mi lado y se bajó la ventanilla. El conductor me dijo que subiera en el coche, que el fulano de la gabardina era un violador y que él lo estaba vigilando. Pero, claro, ¿cómo saber si el otro no era también un violador? Y, ¿cómo saber si no estaban compinchados? Me negué a subir y me dijo que entonces me seguiría para asegurarme de que no me pasaba nada. Y así terminé el camino, con dos tíos siguiéndome y acojonada".

Yo, que soy muy dicharachera, conté mi propio caso, que es terrorífico donde los haya: "Una noche, después de salir, era imposible, para variar, encontrar un taxi, así que esperé al metro. Al llegar a mi parada aún tenía un pequeño trecho que recorrer a pie. A mitad de camino me pareció que un filoyonki me seguía, pero pensé que era mi imaginación. Pero cuando casi había llegado, el tío me agarró por el cuello. En mi borrachera no se me ocurrió otra cosa que empezar a darle todo el dinero que me quedaba en el bolso (12 euros) para que me dejara en paz, pero me di cuenta de que el tío quería meterme mano, ante lo cual, y teniendo en cuenta que era un tirillas, me rebelé, grité, le pegué y me largué. Qué mal rollo, tía".

Luego le tocó el turno a Becaria. Hubo que insistirla un poco: "Bueno, comparada con vuestras historias la mía no es para tanto, pero la contaré. Cuando tenía 16 años era muy chulita y muy macarra. Siempre me sentaba en el último asiento de los autobuses. Un día cogí el bus por la noche y me fui a mi sitio habitual. Había un tío sentado y nadie más, pero me dio igual. De repente, el tío empezó a pegarse a mi y a hacer cosas muy raras. Intenté levantarme, pero no me dejaba. Al final pude decírselo al conductor y el tío se largó, pero qué mal lo pasé, jo tía".

Gordo, único macho del grupo, contó que a él también le había pasado algo parecido, también en un autobús, pero esta vez con una mujer como protagonista: "El autobús iba lleno, yo iba agarrado a una barra de las de arriba y estaba cerca de la puerta. Noté que una tipa me miraba, pero no pensé nada raro. Cuando el bus llegó a una de las paradas y se abrió la puerta, de repente, la tía se echó encima de mi, me sobó descaradamente, se bajó y se largó corriendo. Todo el mundo se quedó pasmado y yo no sabía dónde meterme".

Así que cuatro de cuatro personas habíamos sido víctimas de un intento más o menos desafortunado de agresión sexual por parte de pirados diversos. Después de mucho reflexionar llegué a dos conclusiones. La primera, la que sirve para titular esta entrada. Y la segunda, que dígan lo que digan, el coche es mejor que el transporte público. Confirmado.

Wednesday, September 19, 2007

Me río por no llorar

El lunes me desayuné con la noticia de que el violador de la Vall d'Hebrón va a salir pronto de la cárcel tras cumplir 16 de los 311 añitos que le habían caído por violar a 16 mujeres a principios de los 90. Aquellas agresiones empezaron a tener lugar tan solo 10 días después de que el individuo saliera de cumplir siete años por otras violaciones anteriores. A fecha de hoy, sigue sin estar rehabilitado.

Por este motivo, la Fiscalía pidió a la Audiencia de Barcelona que se quedara una temporadita más a la sombra, pero a la Audiencia no le parece "razonable que un penado no sepa con certeza el límite de cumplimiento máximo de su pena". Es fácil: 311 años. Nunca fue tan sencillo acabar con una incertidumbre. Pero la Audiencia desestimó el recurso.

A pesar de todo, las barcelonesas pueden estar tranquilas, la Fiscalía "estará 'atenta y vigilante' para actuar en caso de que el violador reincida".

Este país es un cachondeo, joder, con lo que molan las tobilleras con sensor, la castración química y la cadena perpetua.

Una ley penitenciaria más dura, coño, que lo están pidiendo a gritos....

Sunday, September 16, 2007

¿Qué quieres ser de mayor?

En mi línea de destruir la credibilidad de los profesionales sanitarios y de insultar gratuitamente, hoy voy con los psicólogos. Más en concreto, con esos psicólogos que hay en los colegios. ¿A quién se le ocurrió que los niños necesitaban atención psicológica? Bueno, es igual. El caso es que la gente más o menos de mi edad o más joven recordará cómo en los últimos cursos de EGB, llegó un simpático psicólogo para hacernos unas pruebas sobre nuestras actitudes y orientaciones. El objetivo era predecir a lo que nos podíamos dedicar y que así lo tuviéramos todo más claro.

Tengo que decir que en mi caso acertaron de lleno, pues me dijeron que podría ser fabricante de tornillos o bloguera escasamente actualizadora. Pero otros casos son bastante absurdos. Mi esbirra-becaria es una chica muy sensible y amante de los animales. Sin embargo, no le atrae nada el rollo médico. El programa para descifrar los tests sumó bichos, restó sanidad (eso excluía ser veterinaria), añadió cursilería y concluyó que la niña sería "ganadera o poeta". Obviamente no se cumplió, si no se cuenta como poesía las citas de Schopenhauer que se marca en la fábrica.

Otro ejemplo: mi hermanita pequeña era un poco matona a esa edad. Le gustaban las peleas y dar palos. El programa "¿qué quieres ser de mayor?" concluyó que sería "policía o vigilante de seguridad". Y aquí es donde se demuestra el timo de los psicólogos: a día de hoy, mi hermana ejerce de perroflauta.

Thursday, September 13, 2007

Las grandes preguntas de la Humanidad

- ¿Por qué el plástico transparente de envolver la comida se pliega y se hace un arrugón de manera que es imposible utilizarlo para el fin para el que fue creado?

- ¿Por qué el abrefácil de los cartones de leche, con esa lengüeta de plástico blanco y una membrana de aluminio, es tan m***da que siempre hay que quitar el aluminio con un cuchillo?

- ¿Por qué, si existe el abrefácil para latas de conserva, las pu*** latas de espárragos no lo llevan?

Monday, September 10, 2007

La culpa fue del jet lag

Hola, amigos. Sé que llevo mucho tiempo sin actualizar y sé que voy a soltar una excusa muy mala, pero... La culpa es del jet lag. Bueno, confieso: la culpa es mía, porque soy más vaga que el suelo. Arbusto y yo llegamos hace ya más de tres semanas a Kabul y el cambio horario no tuvo más que efectos beneficiosos sobre mí. Me levantaba a las 7.30 de la mañana, iba a trabajar fresca como una rosa y a las once de la noche ya estaba durmiendo. Supe que ya no tenía jet lag la noche en que, poco después de cenar, estaba en modo hámster, haciendo todo lo que soy incapaz de hacer cuando llego a casa por la tarde: mandar e-mails, planchar, actualizar mi antivirus, organizar documentos, etc., etc. Lo de postear ya es otra cosa, snif.

Además, gran parte de mi tiempo lo he dedicado a rastrear en tiendas y mercados cualquier pista que me llevara a una estantería con latas de atún en aceite. Habéis leído bien: atún en aceite. Aquí sólo venden atún en agua, que es un asco tremendo, y una ensalada no puede llamarse ensalada si no lleva su atuncito. A partir de lo del atún me he dado cuenta de que empiezo a echar en falta por estas tierras otros pequeños manjares, como el jamón serrano, el queso de Burgos y las napolitanas de crema.

Ya tengo asumido que no voy a encontrar nada de eso por aquí. Tendré que plantearme seriamente lo de introducir estas cosillas furtivamente a mi vuelta en Navidad.

Tuesday, September 04, 2007

Medicuchos

Ya está bien de no actualizar, que ha llegado septiembre, joder. Así que hoy voy a hablar de uno de esos temas de los que acostumbro a pontificar mucho sin tener mucha idea: los médicos. Por mi trabajo en la fábrica, conozco a muchos sanitarios de todo tipo y más o menos sé cómo va la cosa en su profesión. Además, me encantan las series de médicos. Eso sí, como decía un famoso columnista de la ex ministra de Sanidad, no distingo un virus de un golondrino, pero eso es lo de menos.

Yo opino que los médicos lloran mucho y los demás los tenemos que aguantar porque tarde o temprano los necesitaremos. Acabo de recibir un email de estos enlatados de "pásalo" indudablemente instigado por el incipiente lobby de los MIR, esos facultativos novatos que se dedican a drogarse y enrollarse entre ellos en los cuartuchos donde duermen en las guardias. Que conste que, con esos horarios, me parece bastante lógico. Bueno, el email contaba la historia de dos hermanos. Uno, con 16 años dejó los estudios y se dedicó a la vida contemplativa. Sus padres le pagaron un cursillo de fontanería y al poco tiempo encontró trabajo. Luego montó su propia empresa, se compró un cochazo a tocateja, se compró un piso, se casó con su novia y se fueron de viaje de novios a Tailandia. Y, con 28 años (mi edad) era un triunfador de la vida al que le venían a suplicar los empresarios, costara lo que costara, que les hiciera una obra. El otro hermano era el empollón. Aprobó selectividad, estudió sus seis años de Medicina, aprobó el examen MIR y se puso a hacer la residencia por 750 euros al mes más guardias (obviamente, eso fue antes de aprobarse el actual Estatuto del Residente, pero el caso es dar pena). Pese a ser todo un licenciado, tenía que aguantar que los pacientes le increparan por llevar mucho tiempo esperando a ser atendidos. Encima, el pobre, un día se confundió y le denunciaron por negligencia. A los 30 años no tenía ni coche, ni casa, ni familia, ni nada.

Una historia triste, no cabe duda. Pero, mientras meditaba sobre ella me he topado con la siguiente noticia: "Muere una cardióloga al sufrir un infarto en el Congreso de Cardiólogos". Los muy espabilados se pensaban que el congreso consistía en ponerse ciego a costa del laboratorio de turno, pero se les presentó curro de improviso y no pudieron hacer nada. Y es que, como dice una tía mía del pueblo, "en los hospitales son más los mandaos que los llamaos". Así que llorad menos, medicuchos, que a saber en qué manazas caemos cuando nos ponemos malitos.

Y menos mal que mis amigos médicos no conocen la existencia de este blog...